Ayudas a familias numerosas
Ayudas a familias numerosas
21/03/2007 10:55¿ME PODRÍAN AYUDAR? Soy un ciudadano de Vitoria-Gasteiz, y escribo este mensaje para ver si ustedes me podrían ayudar a contestar a algunas preguntas personales que me quitan el sueño, porque, tal y como están las cosas, y tras múltiples paseos por nuestras Ilustres Instituciones, ya no sé en realidad ni cuántos hijos tengo. Les explicaré mi situación: Resulta que tengo una hija de 13 años de edad fruto de una relación anterior, y por suerte o por desgracia, en el momento en que su madre y yo nos separamos (hace ya 11 años) de mutuo acuerdo, se estableció la guarda y custodia para ella (dado que en aquel momento no podía ser compartida). Hace cuatro años contraje matrimonio con mi actual pareja y al poco tiempo tuvimos una niña. Cuál fue mi sorpresa cuando, al acudir al Gobierno Vasco para solicitar la ayuda económica por nacimiento de segundo hijo, me comunican que no tengo derecho a ella porque no es mi segunda hija ya que, a pesar de que yo pago religiosamente la pensión alimenticia y el colegio, al no convivir conmigo habitualmente no se considera descendiente a efectos de subvención, con lo cual, y por absurdo que parezca resultaba que mi segunda hija pasaba a ser la primera. Imagínense la cara de mi primogénita cuando tras trece años le tuve que comunicar que según el Gobierno Vasco yo acababa de tener mi primera hija. La situación se complicó aún más cuando hace siete meses tuve otro retoño, que según mis cuentas era mi tercera hija. Al acudir de nuevo al Gobierno Vasco a solicitar la mencionada ayuda (por tercer hijo) se reforzaron en su postura, y mi tercera hija pasó a ser a efectos oficiales la segunda, con lo cual la primera continuaba sin existir (por supuesto eso únicamente en relación a los derechos, no en cambio respecto de las cargas). ¿Entienden ahora por qué no se cuántos hijos tengo? Supongo que ahora comprenden mi desesperación, sobre todo cuando me paraba a pensar que en mi misma situación mi ex mujer sí podía optar a todos los beneficios que ofrecen por nacimiento de hijos. Pero los problemas no terminaron ahí. Otra pregunta para la que no tengo respuesta es la siguiente: Objetivamente tengo tres hijas ¿soy familia numerosa? Rápidamente, y con la ley en la mano respondería que sí, ya que cumplo los requisitos del número de descendientes, sin embargo, de nuevo en mi intento de aprovechar las ventajas que las Instituciones ofrecen a las familias numerosas, acudí, esta vez al Instituto de Bienestar Social de la Excma. Diputación Foral de Alava, a solicitar mi título de familia numerosa, con la esperanza de no encontrar de nuevo una situación discriminatoria como la que se había producido con las ayudas del Gobierno Vasco. Cuál fue mi satisfacción cuando me comentaron que ciertamente, no se requiere la convivencia con todos los descendientes, solamente acreditar que se contribuye al sostenimiento económico del menor. Por fín parecía que mi primera hija lo era, no sólo para las duras, sino también para las maduras. No me lo podía creer, y más me hubiera valido no habérmelo creído, porque cuando ya cantaba victoria me ponen un documento delante en el que, a pesar de haber acreditado que el mantenimiento del hijo es a partes iguales, mi ex mujer debía autorizar a que el hijo compartido formara parte de mi familia numerosa. ¿No había cumplido ya los requisitos que establecía la ley, tener tres hijos y mantenerlos? Pues no señores, de nuevo la ley me discriminaba, y me dejaba nada más y nada menos que en manos de una persona con la que nunca me he podido entender y de la que llevaba más de 11 años separado ¿consideran eso justo? ¿por qué ha de decidir si soy familia numerosa alguien con quien actualmente no tengo ninguna relación? Supongo que mi infortunio continuaba porque mi ex mujer obviamente (no me fuera a beneficiar de algo) me negó la autorización y no pude hacer nada para suplirla, así que a pesar de haber cumplido los requisitos sigo sin poder obtener mi título de familia numerosa. Siento haberles aburrido con mis penurias, pero, ahora poniéndonos serios ¿dónde queda el tan traído y llevado principio de igualdad, con el que todos los políticos se llenan la boca? ¿cómo es posible que se produzcan estas situaciones rocambolescas de que un ex cónyuge tenga la última palabra sobre la vida del otro? Espero que mi experiencia sirva como denuncia de estas situaciones que, aunque parezca mentira, se siguen produciendo, y para que los políticos modifiquen las leyes pertinentes en aras a una sociedad en la que realmente podamos decir que somos todos iguales en derechos y obligaciones. Firmado: Un padre desesperado